Está presente en una gran cantidad de frutas y verduras (como las naranjas, kiwis, brócoli, perejil y pimientos rojos) y también se puede incorporar a través de suplementos dietarios y complejos polivitamínicos. La vitamina C (ácido ascórbico) goza de una gran popularidad, sobre todo desde que en 1970 el Premio Nobel estadounidense Linus Pauling sugirió que puede contribuir a la prevención y tratamiento de los resfríos.
Pero más allá de eso, distintas investigaciones han demostrado, durante los últimos años, el importante aporte que la vitamina C hace al mantenimiento de la juventud, tersura y elasticidad de la piel. A continuación, se enumeran algunos de esos beneficios:
• Es un antioxidante. El ácido ascórbico ayuda a neutralizar los radicales libres que aceleran el envejecimiento celular.
• Incrementa la producción de colágeno. Se sabe que el colágeno es esencial para mantener la piel flexible, especialmente a medida que envejecemos. La vitamina C ayuda a estimular su producción, lo cual no es un dato menor.
• Brinda una pigmentación más uniforme. Gracias a su función de antiinflamatorio natural, la vitamina C puede prevenir y mejorar la aparición de manchas oscuras causadas por la exposición a los rayos UV. Además, inhibe la producción de melanina en el cuerpo, lo que minimiza el surgimiento de manchas oscuras y promueve un tono más uniforme.
• Fomenta la producción de ceramidas y otros lípidos. Eso mejora la función de barrera protectora que cumple la piel, y ayuda a mantener los niveles de humectación elevados.
• Reduce inflamaciones. La vitamina C puede mejorar la condición de la piel al inhibir la respuesta inflamatoria. Las personas con acné y rosácea, en particular, pueden reducir varios síntomas molestos, como enrojecimiento e hinchazón.
• Mejora la luminosidad. Hoy se sabe que la vitamina C tiene una acción exfoliante. Así, ayuda a eliminar las células muertas, que muchas veces crean una tez apagada, y dan como resultado una piel más brillante y uniforme. Esto es especialmente útil para quienes tienen piel seca.
• Ayuda a minimizar el daño de las radiaciones UV. Al proteger la estructura misma de la piel, la vitamina C ayuda a limitar la reacción de la piel a los rayos UV que pueden acelerar el envejecimiento y causar arrugas. También contribuye a nivelar las manchas solares y los problemas de pigmentación inducidos por esos rayos.
• Protege contra otros factores externos. El ácido ascórbico puede contrarrestar algunos de los efectos dañinos de la exposición a la contaminación urbana. La vitamina C también ayuda a las células de la piel a protegerse contra el ozono.